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Nuestra Historia

En épocas remotas, hace no muchísimo tiempo, por ahí de hace unos siete u ocho años se iba cociendo un sueño que más pronto que tarde se convertiría en la más pura realidad. 

 

Todo comenzó cuando un joven con gran esperanza de triunfo y libertad pensaba que estaba tan loco como para poder cambiar el mundo en un santiamén, pero la verdad, es que tan solo con desearlo ya estaba un poquito más cerca de lograrlo; veía vídeos y conferencias de empresarios a los que él admiraba mucho por su grandes logros y sus cometidos en los que ayudaban a los suyos con sus prominentes proyectos.

 

En un día cualquiera, encontró un carrito de la Bodega Aurrerá viejo y abandonado en las esquinas del estacionamiento de aquella tienda minorista, mientras un "viene, viene" lo miraba sospechosamente ya que ya llevaba rato viendo ese carrito, derrepente de la nada ¡Zas! que se lo roba y se pela con el carrito, esta acción lo que para muchos habría sido un acto de vandalismo y poca ética; para él representó una gran oportunidad de crecimiento.

 

Con ese carrito ya todo oxidado, destartalado y medio despintado de aquel color que alguna vez solía ser verde con amarillo, este muchacho con ayuda de este carrito que le robó a mamá Lucha, comenzó a vender sombreros que él mismo diseñó con mucha creatividad y a su vez él confeccionó con los retazos de tela desechados por una fábrica cercana a un tianguis tan mítico como el mismísimo de las torres. Así es, la cuna de la moda en la ciudad de México nació en un tianguis; la extravagancia de sus sombreros y su apariencia tan estrafalaria hacía que matará de carcajadas a los demás compradores que siempre lo veían. 

 

Sfedern, la marca de este pequeño soñador, que inicialmente no era más que un carrito ambulante que chirriaba más fuerte que sus  propios pregones y que solo contenía lo que todos le llamaban "tiliches y baratijas", algún día creció. Siempre vestido con el sombrero más loco y llamativo del momento, le gritaba a sus compradores potenciales. La gente comenzaba a voltear o detenerse, primero por la curiosidad, de ver el carrito de la Aurrerá convertido en puesto de sombreros, luego por la risa, y finalmente por la innegable calidad de los productos. Entre risas y barullo, fue expandiendo su pequeño changarro. Sus amigos de la prepa’ le ayudaban a crear prototipos cada fin de semana sin falta.

 

Con el tiempo, "Sfedern" pasó de ser un carrito en el tianguis a tener un local en la mismísima Universidad Icel porque su marca hizo tanto ruido que llegó hasta los oídos de la directora; la hizo reflexionar en que posiblemente, por primera vez en la historia la universidad tendría un buen valor agregado al afiliar a una marca tan exitosa dentro de sus instalaciones y así volver a llenar a bachillerato como lo fue hace unos ayeres.

 

Con la llegada de la propuesta para colocar su sede corporativa en la universidad y la salida de la directora de su madriguera, es como los tres socios y amigos decidieron aceptar el convenio e instalarse ahí mismo. La línea se expandió, ahora ya no sólo eran sombreros a pesar de ser el producto estrella, también producían carteras y cinturones con el mismo espíritu creativo, disruptivo y portentoso. 

 

Claro que a partir de ahí no solo fue color de rosas porque hubo un par de complicaciones desde el inicio, e incluso hasta el final porque tuvieron que luchar a capa y espada para que la subdirectora de la escuela los dejará trabajar a gusto.

 

Actualmente, Sfedern no solo es una marca de accesorios, sino un símbolo de emprendimiento juvenil e innovación.

En la entrada de su oficina, un letrero reza: "Sfedern: estamos aquí porque pensamos en grande". Cuenta la leyenda que el mismo chico del cual se habla que comenzó con un carrito de supermercado robado, sigue usando el mismo sombrero desde entonces porque aún no se le acaba ni por poquito.

Ricardo B. Salinas P.

Emprendedor y fundador de Grupo Salinas

"Todo progreso lo hacen los inconformes"

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